Hunab Ku (unidad divina)

árbol sagrado, la ceiba

Es una divinidad primigenia y dadora de vida, de hecho se trata del gran Dios Creador no solo del mundo, sino también de prácticamente todas las cosas. Los mayas no tenían una representación para él ya que consideraban que era la energía vital y primordial de todas las cosas y que no tenía una forma definida.

La entidad que nos ocupa es el padre Itzama, conocido como el Amo y Señor de los cielos, del día y de la noche, por lo tanto su vinculación con la cosmogonía del mundo maya es vital. Desde un punto de vista simbólico, la trascendencia de este dios es que aparece manifestado como entidad única y absoluta de todas las cosas.

De hecho es como si naciera de él mismo, lo cual sería una clara alusión simbólica al principio arquetípico del infinito. Solo cuando se disgrega de su entidad principal y, como nos cuentan los relatos mayas, obtiene la capacidad de crear el universo. Antes de ello sólo estaba él.

Los mitos mayas cuentan que Hunab Ku, como dios creador era un ser imperfecto, tanto es así que tras tres diluvios la tierra estaba carente de vida, viendo aquello el dios decidió expandir su fuerza y energía creando en primer lugar un mundo poblado por enanos, acto seguido otro poblado por gentes transgresoras, y finalmente un tercer pueblo en el que se formaron los mayas. El mundo actual apareció de la unificación de los tres mundos mencionados.

Las tres creaciones de Hunab Ku parecen referirse a tres estadios simbólicos y evolutivos de la materia, una bruta y primigenia, surgida de la tierra, los enanos; una segunda transgresora, capaz de modificar lo establecido, que representaría el agua y a la vez las capacidades espirituales, y finalmente, la unión de ambas, el ser humano.